Horten Ho 229: el increíble avión adelantado a su tiempo

Jun 4, 2016 by

Uno no se puede ni imaginar los rostros de los primeros soldados americanos del US VIII Corps (del Tercer Ejército mandado por el famoso general Patton) que en Abril de 1945 entraron en la fábrica de Gotha y lo encontraron… es el Horten IX, más conocido como Ho 229 o Go 229.

Horten Ho 229

Es, quizás, el avión menos convencional construido durante la Segunda Guerra Mundial y uno de los menos conocidos.

Puede que el Horten Ho 229 haya sido considerado una nota a pie de página en su momento, pero su diseño era definitivamente de avanzada.

Las perspectivas eran buenas, pero la entrada de los aliados en Alemania y el fin de la guerra puso término a este novedoso programa. Sin embargo la semilla estaba plantada y el programa alemán fue el punto de partida de los futuros diseños de ala volante de las potencias vencedoras, como el prototipo YB-49.

El concepto se parece más a un platillo volante que a un avión.

Es por eso que los expertos en aviación le dicen “el ala voladora”, ya que no cuenta con la tradicional cola de los aeroplanos.

Este diseño reduce el tamaño del aparato y hace que su superficie sea más suave. Gracias a ello es mucho menos probable que reboten las señales de radar que son enviadas para detectarlo.

Se ven tan futurista como un actual y moderno avión de combate de hoy en dia.

Pero su origen se remonta hasta el diseño de un avión de guerra verdaderamente rompedor que surcó los cielos de la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial. La aeronave, un Horten Ho 229, podría haber sido una nota al pie en la historia de la aviación.

Pero era tan avanzada para su tiempo que sus secretos aerodinámicos nunca llegaron a entenderse.

De hecho, aún hoy un científico de la NASA está dedicado a descubrir cómo lograron sus creadores superar los retos aerodinámicos que parecían hacer imposible que volara.

Todavía hoy no se ve al “ala voladora” surcar el cielo porque es muy difícil hacerla funcionar.

Sin cola el avión es menos estable y, por tanto, más difícil de controlar. Entonces, ¿por qué decidieron diseñar algo que sabían que iba a ser más difícil de manejar que otros aviones?

Los Horten se inspiraron en las ideas de Frederich Lippisch, pionero de las aeroanves con ala delta.

Increible

Las teorías de los Horten fueron probadas por Northrop-Grumman en 2008 por medio de la construcción de una réplica que mostró solo un 40% de la señal de radar en comparación con las otras aeronaves convencionales..

Evadir El Radar

Después de la guerra, Reimar Horten afirmó haber utilizado polvo de carbón mezclado con el pegamento de la madera del avión para absorber las ondas electromagnéticas (radar) con el propósito de proteger los aviones de la detección del radar británico de alerta temprana con base en tierra, conocido como “Chain Home.”

Se sabe que los Ingenieros de la Corporación Northrop-Grumman llevaban mucho tiempo interesados en el Ho 229, y varios de ellos visitaron las instalaciones del Museo Smithsonian en Silver Hill, Maryland, en la década de 1980.

El equipo llegó a la conclusión de que efectivamente los Horten habían creado alguna forma de absorber la señal de radar.

Porque si consigues que vuele, un “ala voladora” tiene muchas ventajas.

Es más difícil de identificar con un radar. Y su diseño suave hace que tenga menos resistencia, por lo que gasta menos combustible y vuela más rápido que los aviones que tienen el mismo motor.

Todo esto parece correcto y viable sobre papel. Pero hacerlo realidad es más complicado.

Hasta ahora ha sido el quebradero de cabeza de varios diseñadores de aviones.

Por ello, lo logrado por los hermanos alemanes Horten es tan impresionante.

Walter y Reimar Horten comenzaron a diseñar el aparato a principios de la década de 1930, cuando Alemania tenía prohibido poseer una fuerza aérea.

Así lo estableció el Tratado de Versalles tras la Primera Guerra Mundial.

Para evitar las restricciones, los Horten se unieron a un club aeronáutico civil, donde establecieron los cimientos de la fuerza aérea de la Alemania nazi, la Luftwaffe.

Los hermanos siguieron algunas de las esotéricas ideas del diseñador de aviones Frederich Lippisch, el pionero de las aeronaves con ala delta, triangular.

El resultado de la primera “ala voladora” de los Horten”, el Horten Ho IV, fue bastante eficiente.

El piloto tenía que yacer boca abajo. Pero la ventaja de esto era que la cabina estaba lejos del fuselaje y esto hacía al aparato más aerodinámico.

Para cuando se probó el Ho IV, Walter Horten ya había servido como piloto de combate en la Luftwaffe durante la Batalla de Inglaterra, una serie de combates aéreos que se libraron en cielo británico y el canal de la Mancha entre julio y octubre de 1940.

El plan de Alemania era obtener la superioridad aérea necesaria para invadir Gran Bretaña, una operación a la que llamaron León Marino.

Russ Lee, un curador del Museo Smithsonian del Aire y el Espacio de Washington DC, Estados Unidos, asegura que fue un punto de inflexión.

“Los alemanes, por supuesto, perdieron la Batalla de Inglaterra y Walter se dio cuenta de que Alemania necesitaba un nuevo tipo de avión de combate. Y uno que fuera todo ala parecía interesante”, dice.

Al mismo tiempo, al jefe de la Luftwaffe, Hermann Goering, le habían pedido diseños para un proyecto llamado 3×1000, una aeronave que pudiera ser capaz de transportar 1.000 kilos de bombas y recorrer 1.600 kilómetros a una velocidad de 1.000 kilómetros por hora.

Esto llevó a los Horten a diseñar lo que se convertiría en los tres prototipos del Ho 229.

El primero de estos tres era un planeador sin motor, construido para poner a prueba el diseño aerodinámico.

En el segundo le añadieron los motores, y el prototipo se probó con éxito el 2 de febrero de 1945. Aunque terminó estrellándose por un fallo de motor una semana después, en otra prueba. Y el piloto murió.

Pero con ello se comprobó que al menos podía despegar, planear y aterrizar, dice Lee.

El experto tiene una buena razón para conocer tan bien la historia del Ho 229.

Es el responsable de conservar y restaurar el único Ho 229 que fue construido, el tercer prototipo parcialmente terminado y conocido como el Ho 229 V3.

El pequeño prototipo de Northrop (N9M-B) y un ala planeador de vuelo Horten (Ho IV) se encuentran en el museo de Aviones de la Fama en el sur de California. El único fuselaje superviviente de Ho 229, el V3, se halla expuesto en la Sala Paul E. Garber del Museo Nacional del Aire y el Espacio en Suitland, Maryland. Varias células parcialmente construidas fueron destruidas por los estadounidenses para evitar su captura por las fuerzas soviéticas que procedían a la ocupación de Alemania en 1945. El Ho 229 fue capturado por el VIII Cuerpo del General Patton.

Los hermanos Horten estrenaron su primer ala volante cuando aún no tenían viente años de edad, en 1933. Sin ningún tipo de estudio en ingeniería aeronáutica estos dos hermanos sorprendían a todos con ideas nada convencionales para su época.

Operación Paperclip

Durante las etapas finales de la guerra, militares de los EE.UU. iniciaron la Operación Paperclip, un esfuerzo de diversos organismos de inteligencia para apropiarse de armas avanzadas de investigación alemanas, y para evitar que dicha tecnología cayera en manos de las tropas soviéticas.

Un planeador y el Horten Ho 229 V3, que estaba en el montaje final, fueron recuperados y enviados a Northrop Corporation en los Estados Unidos para su evaluación.

El diseño de Northrop Grumman guarda demasiadas similitudes con el de los hermanos Horten.

Fue llevado a Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, como muchos otros diseños alemanes rompedores.

En el camino, pasó un tiempo en un centro de pruebas británico, en Farnborough, cerce de Londres.

El término revolucionario no es inapropiado cuando se habla del Ho 229“, asegura Lee.

“Los Hortens eran más avanzados que nadie en ese campo en aquella época”.

El Northrop B-2, el avión que está a la vanguardia de la disuasión nuclear de Estados Unidos, parece a primera vista un descendiente obvio del genial diseño de los hermanos alemanes.

Tanto es así, que algunos comentaristas describen al Ho los 229 como el “primer bombardero invisible del mundo”, a pesar de su papel habría sido derribar las flotas de bombarderos aliados que estaban atacando objetivos industriales y ciudades alemanas.

“Una de las grandes cosas de este avión era su estabilidad en el vuelo”, a pesar de que no tenía cola, dice el experto.

Los Horten lograron que su prototipo fuera estable haciendo el ala larga y fina, para que el peso del aparato se repartiera por toda su superficie.

Esto también disminuye el vórtice alrededor del ala, una especie de torbellino que crea fricción y provoca la desaceleración vertical.

Puede que Reimar Horten no fuera del todo consciente de los problemas aerodinámicos tan cruciales que su prototipo logró solucionar.

Eso es, al menos, lo que cree Al Bowers, un científico de la NASA que trabaja en el Centro de investigación de Vuelos Neil Armastrong de California.

Bowers ha puesto a prueba los principios de diseño de los Horten durante años.

Y asegura que la genialidad de Reimar Horten residía en usar un ala acampanada.

La forma del ala del Ho 229 es radicalmente distinta a la forma elíptica que hasta entonces se tenía en mente para reducir la fricción y aumentar la estabilidad de los aviones.

Este ala acampanada era una referencia directa a los principios de otro pionero diseñador alemán, Ludwig Prandtl.

Fue el primer experto en aerodinámica en insistir que la forma de la punta del ala podría afectar de forma masiva en la capacidad de vuelo de un aeroplano.

También fue el que inventó el ala acampanada en la década de 1930.

Pero lo propuso como una solución a la fricción, sin darse cuenta de sus efectos sobre la estabilidad del aparato.

Este tipo de ala hace, al fin y al cabo, lo que haría el ala de un pájaro.

El Ho 229 se adelantó décadas a su tiempo“, dice Bowers.

Creo que algún día será presentado como el progenitor del futuro de la aviación“.

Imagen de un Ho-229 v3 capturado al final del conflicto bélico, por el ejército del General Patton

De haber entrado en combate se hubiera convertido en el primer ala volante a reacción de la historia… ¡en 1945! .Cabe mencionar además que hubiera sido el primer avión totalmente invisible a los radares ya que su aerodinámica y un tipo de pintura especial que los ingenieros alemanes esperaban aplicar sobre el Ho 229, así lo permitirían.

Este diseño de “ala voladora” ganó cierta credibilidad en la década de 1950, sobre todo gracias a los esfuerzos de Jack Northrop.

Este, asimismo, se inspiró en los prototipos de 1930 de los hermanos Horten.

A finales de la década de 1940 diseñó el bombardero YB-35, pero no tuvo éxito. Lo paralizaron unas terribles vibraciones causadas por los motores de hélice.

Y esto demostró que los Horten estaban en lo cierto al utilizar para su prototipo Ho 229 motores de reacción.

Así que en su siguiente modelo, el YB-49, Northrop utilizó también motores de reacción. Y aunque nunca fue utilizado, allanó el camino al bombardero B-2 Spirit que la compañía desarrollaría décadas después.

Su diseño, de hecho, guarda similitudes con el Ho 229.

Bowers ha utilizado los principios del Ho 229 y de los primeros experimentos Prandtl en un diseño para la NASA: el Prandtl-D “ala voladora”.

Es un aparato no tripulado que algún día podría ser utilizado para explorar Marte.

Para esas misiones, tendría que ser lanzado desde un planeador a gran altitud, para después poder aterrizar sobre la superficie marciana.

No sería para nada tan grande como el Ho 229. Se espera que mida solo 0,6 metros y pese poco más de 1,3 kilos.

“Creemos que la solución de Prandtl (y la de los Horten) es la respuesta que llevamos tiempo buscando”, dice Bowers.

“Explica tantas cuestiones sobre el vuelo de los pájaros, y minimizaría además la fricción y multiplicaría la eficiencia de cualquier avión futuro”, añade.

“Creo que podemos llegar a mejorar la eficiencia de los aparatos en al menos un 70%”, explica.

“Y mi trabajo solo araña la superficie. Reimar Horten estaba en el buen camino. Nunca vio todo el potencial de sus ideas. Pero sospecho que si nos viera hoy se sentiría satisfecho”, asegura.

“Tal vez no por el ritmo de nuestro progreso, pero sí de que finalmente le estemos escuchando”.

Fuente: http://www.bbc.com/

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