El “platillo volante” de Sach

Jun 13, 2015 by

El “platillo volante” de Sach

Arthur Sack, un granjero

Siempre se ha dicho que es imposible que los alemanes desarrollaran tan fabulosa técnica aeronáutica en tan corto espacio de tiempo. Buena prueba de ello fueron los archivos que británicos, estadounidenses y soviéticos se repartieron tras la victoria, donde hallaron planos de extrañas aeronaves circulares cuyo diseño superaba todo lo previsto.

AS-6

Cierto es que durante la WWII se construyeron algunos modelos de aviones de estética llamativa, pero es difícil imaginar algo más extraño que este proyecto, nacido de la inventiva de Arthur Sack, un granjero e ingeniero autodidacta natural de la ciudad sajona de Machern.
Sack, como tantos otros soñadores, tenía una gran idea: un tipo de avión absolutamente nuevo y revolucionario, una especie de “disco volante”. En junio de 1939 se celebró en Leipzig el primer Concurso Nacional de Prototipos Aéreos con Motores de Combustión y allí se presentó Sack con su AS-1, un modelo todavía no tripulado, y que no llamó demasiado la atención por sus limitadas características. Pero en el Concurso estaba Ernst Udet, héroe de la aviación alemana de la Primera Guerra Mundial (sirvió a las órdenes del mismísimo Barón Rojo) y recién nombrado Generalflugzeugmeister (algo así como Maestro General de Aviación) por su amigo Herman Göring, y Udet animó a Sack a perseverar en su proyecto.
De ese modo, Sack fabricó otras cuatro versiones de su avión hasta que llegó al AS-6, el primero tripulado.

El “platillo” presentaba una cabina, asiento y el tren de aterrizaje de un viejo y arruinado Messerschmitt Bf 109B

Algunos de los componentes del AS-6 fueron construídos en la Mitteldeutsche Motorwerke, pero el montaje definitivo tuvo lugar a principios de 1944 en los talleres Flugplatz-Werkstatt, situados en la base aérea de Brandis, a unos 16 kilómetros de Leipzig. Este avión era una especie de monstruo de Frankenstein que incorporaba piezas sacadas de otros aviones. Así, montaba un motor Argus As 10C-3 de 240 caballos procedente de un Messerschmitt Bf-108 y la cabina, los asientos y el tren de aterrizaje de un Messeschmitt Bf-109B fuera de servicio. Las alas, en cambio, estaban totalmente hechas de madera.
El primer test de vuelo tuvo lugar en febrero; fue un rotundo fracaso. El timón no tenía fuerza suficiente para maniobrar y el prototipo acabó con serios daños. En la segunda prueba, nuevo fracaso. Se concluyó que su diseño lo hacía difícil de controlar, por lo que pensaron en instalar un nuevo motor, más potente. Pero la escasez de repuestos por culpa de la guerra lo hizo inviable, así que trataron de variar el ángulo de incidencia colocando el tren de aterrizaje más atrás. Y se les presentó un nuevo problema: el avión tendía a inclinarse de morro, con el peligro de que al despegar destrozase su hélice contra el suelo. Se trató de remediarlo con varios parches: se le instalaron los frenos de un Ju 88 y se le añadió lastre en la parte trasera. En la tercera prueba (16 de abril) sólo se logró una breve elevación; y en la cuarta logró mantenerse en el aire… hasta que el efecto torque le hizo desviarse a la izquierda y estrellarse. El piloto concluyó que la superficie de las alas era demasiado pequeña para compensar el torque y recomendó un motor más potente y cambios en el diseño.

Se presentaron los problemas debido a la poca potencia del motor, pero debido a una escasez del tiempo de guerra de motores más potentes, se decide cambiar el ángulo de incidencia modificando el tren de aterrizaje.

Motor de 240 caballos de fuerza

La revista alemana Luftfahrt Internacional y las de habla inglesa RAF Fliying Review y Air Internacional, las tres de prestigio, dedicarían muchos años después su atención a los, literalmente bautizados, “platillos volantes” de Arthur Sack

El AS-6 fue dañado en un ataque de bombardeo durante el invierno de 1944-1945, y se desvalijó para salvar la madera. Todo lo que quedó fueron las partes metálicas  y estas fueron destruidas.

Durante el verano, los miembros de la escuadrilla JG400, de reciente creación, encargados de pilotar los Messerschmitt Me 163B “Komet” propulsados por cohetes, encontraron en un hangar de la base el AS-6 y trataron de hacerlo volar, por simple entretenimiento. Tampoco lograron nada; es más, causaron serios daños al tren de aterrizaje.

Lo construyó a comienzos de 1944 en la base aérea de Brandis con unas alas hechas de madera y piezas de otros aviones el motor de un Messerschmidt Bf 108 y la cabina y el tren de aterrizaje de un Bf 109B.

pollo

Estructura de madera.

pollo

Cabina de mandos.

Finalmente, el prototipo de AS-6 resultó dañado durante un bombardeo a la base en el invierno de 1944. Se recuperó la madera y las piezas aprovechables y el resto acabó como chatarra. Por eso, cuando las tropas norteamericanas tomaron la base en abril del 45 no hallaron ni rastro de él.

Fuentes:

forosegundaguerra.com/viewtopic.php?t=16644&start=90

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