El Flügelrad
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| Un BMW Flugelrad en vuelo. Recreación de Aleksandr Nevzorov de uno de los modelos más conocidos de naves discoidales del Reich. Era en realidad un original helicóptero. |
Ante el éxito obtenido en el avance técnico de los helicópteros pronto se desató la fiebre del gigantismo, tal y como ya había pasado anteriormente con los aviones. Schiever propuso un helicóptero circular que fue llamado de forma genérica Flügelrad o Flülkreisel. Todo estaba preparado para crear el helicóptero más impresionante que se conocía y para ello fueron llamados los mejores especialistas de Europa. Alcanzaría una velocidad cercana a los 3000 km./h y no tendría rival en el combate aéreo. La empresa Skoda de Praga fue la encargada de llevar el trabajo adelante junto a BMW y Heinkel. Entre otros muchos, de Alemania llegó Richard Miethe, diseñador del disco a reacción Andrómeda, junto con las pruebas aerodinámicas de alas circulares realizadas en el túnel de viento por Alexander Lippisch. Desde Italia Alfonso Belonzo trajo las ideas del veterano ingeniero Giuseppe Belluzzo, uno de los primeros en diseñar una “libélula de bambú” a reacción. Las aspas de su platillo volante recibirían el impulso directo de los motores.
Los ingenieros trabajaron sin descanso en aquella aeronave que prometía tanto. Movidas por la salida del propio motor a reacción las palas circulares le permitirían maniobras sorprendentes. Los tripulantes se colocarían en una cabina central de plexiglas. Surgieron dificultades, pues pese a la poca resistencia que ofrecía el Flügelrad el aparato estaba sometido a grandes tensiones y desgastes. Se usaron los materiales más nuevos. El duralplat de Alfred Wilm que permitía construir piezas mediante moldes evitando las soldaduras y los tornillos, se incluyeron aleaciones de aluminio níquel y titanio, porcelanas cerámicas, incluso se experimentó con palas huecas refrigeradas por agua.

En el verano de 1943 el primer Flügelrad estaba listo. Entre agosto y septiembre el prototipo V1 remontó el vuelo en diversas ocasiones desde el aeropuerto de Praga-Kbely. Animados por los resultados preliminares se comenzaron a diseñar nuevos modelos más grandes y perfeccionados. Cualquier novedad era incluida en el proyecto. Skoda trabajaba en un motor de energía nuclear, así que pronto corrió el rumor de que el helicóptero circular sería movido por esta nueva energía.
En las declaraciones a la revista Der Spiegel el 30 de marzo de 1950 Schiever afirmaba poder reconstruir el Flügelrad en pocos meses, y cuando el periodista italiano Luigi Romersa lo entrevistó dos años más tarde para Il Tempo aseguró que había sido acabado en abril de 1944, pero en ninguna de las dos ocasiones explicó demasiado bien cómo terminó la aventura del Flügelrad.

Según contó por encima, la llegada de las tropas soviéticas les obligó a destruir tanto los prototipos como los planos y el revolucionario helicóptero desapareció de la historia aeronáutica. Sin embargo, en los años siguientes los testigos OVNI describieron “naves extraterrestres” idénticas al Flügelrad, tanto en Europa como en América. Y es que otra posibilidad radica en la extraña aventura que el 6 de mayo de 1945 llevó hasta Praga a una columna blindada americana tras un acuerdo secreto con Himmler ¿Fue llevado a Estados Unidos? ¿Realizaron pruebas con él los ejércitos vencedores? Si hacemos caso a la prensa de la época así parece ser.
José María Massip, corresponsal en Nueva York del diario español ABC, escribía un artículo el miércoles 5 de abril de 1950 sobre un platillo volante a reacción estadounidense. La información había sido extraída de U. S. News and World Report. El aparato era una mezcla entre helicóptero y cohete. Pronto se intentó desmentir la noticia. Cinco días más tarde se publicaba la fotografía de una maqueta del avión circular V-173 impulsado por hélices construido por Charles Zimmerman y Chance Vought . Aunque no se tratase de un helicóptero ni dispusiese de motores a reacción, si originalmente se hablaba del Flügelrad, la desinformación valió para que el platillo volante desapareciera de la historia aeronáutica.
No resulta extraño que cuando se comenzó a hablar de platillos volantes extraterrestres varios especialistas, ingenieros y técnicos hablaran de que en realidad se estaban describiendo las armas secretas del Eje. Comenzaba una norma que jamás ha abandonado a la ufología: Los extraterrestres usan siempre el mismo tipo de diseños que los humanos están desarrollado en esos momentos.

Como veremos en siguientes artículos existían otros platillos volantes humanos. El disco Omega del alemán Andreas Epp, el aerodino lenticular del rumano Enri Coanda y su extraño sistema de impulsión o el disco del francés René Couzinet. Pero también se trabajaba en otros raros aparatos, como el aerodino en forma de “cigarro puro” del alemán Alexander Lippisch.
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