Wasserfall

Sep 16, 2012 by

El objetivo del Wasserfall era derribar varios bombardeos a la vez gracias a su gran onda expansiva.
El plan era poner en servicio tres baterías de doscientos cohetes protegiendo cada una de las grandes ciudades.

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Por su tamaño y por ser con gran diferencia el más ambicioso entre los programas alemanes de misiles antiaéreos, el Wasserfall (Catarata) ocupa primero nuestra atención. De hecho, tenia unas prestaciones que habrían sido muy eficaces tres lustros más tarde. Su empleo en combate nunca fue reconocido por los Aliados, ya que sus características eran “molestas” para la historia oficial de la Segunda Guerra Mundial, la escrita por los vencedores. Da risa leer lo que afirman de ese formidable misil superficie-aire la inmensa mayoría de los historiadores, en el sentido de que el proyecto fue cancelado entre enero y febrero de 1945.

El Wasserfall W-5 fue en sí una clara derivación, en pequeño, del Peenemünde A-4. con un motor diseñado por el Dr. Thiel, quien falleció en el transcurso de uno de los ataques aéreos que sufrió la base secreta de la isla báltica de Usedom. Esta planta motriz, al contrario que ocurrió con el supersónico misil balístico tierra- tierra, debia estar ya aprovisionada de combustible y comburente a fin de disparar el misil en cualquier momento contra un bombardero aliado. Tras ser probada una combinación de alcohol/oxigeno liquido, finalmente se adoptó Visol como combus­tible y SV-stofF—ácido nítrico y sulfúrico— como comburente. Esa combinación entraba en ignición al mezclarse, impulsando a ambos componentes el sistema de hidrógeno a presión. Con ello se logró un empuje de 800 kilogramos y que tanto el combustible como el comburente permanecieran varias semanas sin perder merma en sus características; todo lo contrario de lo que sucedía con la V-2, como ya sabemos, que era aprovisionada en el momento del uso.

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Como características fundamentales, este revolucionario ingenio de superficie aire presentaba cuatro aletas de estabilización en la parte media de su fuselaje e igual número en el extremo inferior. Medía 7,765 metros de longitud, con una envergadura de 1,944 m y un diámetro máximo de 0.864 m. Con un peso en el momento del despegue de 3.810 kilogramos, su cabeza de guerra era de 306 kg, formándola una mezcla de explosivos que aumentaban la fuerza expansiva. Al menos en teoría, se calculó que podría derribar más de un bombardero pesado B-17 o B-24 volando a 385 km/h porque estos llegaban en formación “en caja”.

Pudiendo alcanzar una velocidad máxima de 2.736 km/h, su techo máximo se cifró en 18.300 metros y en 26.400 m su radio de acción efectivo. Por lo demás, pensando en que podía producirse un fallo en la carga explosiva principal se le dotó de una segunda carga para que hiciese labor de autodestrucción del misil y evitar asi riesgos a las fuerzas propias de la DCA en tierra.

Este bisónico misil superficie-aire se disparaba igual que el Peenemünde A- 4. de forma vertical. En la versión W-10 se redujo en un 27 por ciento el tamaño para economizar unos materiales estratégicos que empezaban a escasear, quedando así su longitud en 6.128 metros. La velocidad máxima de vuelo llegó entonces a 2.885 km/h. Según relata el autor de Armas secretas de la Segunda Guerra Mundial:

Partiendo del extremo superior, el Wasserfall contenía los dispositivos y equipos siguientes: un percutor, manejado por radio desde tierra, que más tarde debía ser sustituido por un sistema que hacía estallar la carga en las proximidades del avión atacado. Le seguía la mencionada carga de amatoI. El compartimento superior del cohete propiamente dicho, que tenia un diámetro de casi un metro, consistía en un tanque esférico lleno de aire comprimido que servía para el funcionamiento de los mecanismos auxiliares. A continuación se hallaban los tanques del propergol liquido y finalmente la cámara de combustión y la tobera de salida del chorro de gases.

Este cohete se dirigía hacia el blanco guiándole desde tierra mediante el empleo de un sistema operado por radio, mas para el diseño final se había previsto un dispositivo de infrarrojo para orientarse hacia el blanco, llevando un sistema de dirección completamente automático. El sistema de dirección por radio se terminó de desarrollar en lebrero de 1945 por la casa Telefunken.

(…). La primera prueba del Wasserfall tuvo efecto en la base de Peenemünde el último dia de febrero de 1944, alrededor de dos años después de que se hubiese iniciado el programa de investigación. En ese año se realizaron 24 lanzamientos más. seguidos de otros 10 a principios de 1945. El 60% de los disparos se consideraron un éxito, o sea que los prototipos lanzados volaron según los cálculos previstos. Los restantes se estrellaron poco después de abandonar la plataforma de lanzamiento.

A tenor de sus características, el Wasserfall W-5 parecía muy prometedor. Berlín dio órdenes de lograr su plena operatividad en un tiempo récord, dada la necesidad de tenerlo de forma masiva en la primera línea de defensa ante los raids aéreos aliados.

Hemos de aclarar que de un modo sistemático se ha negado el uso del Wasserfall contra las grandes formaciones de aviones aliados de bombardeo de la USAAF y la RAF que. de día y de noche, machacaban el suelo patrio alemán. No es el caso de Karstcn Porezag autor de un revelador libro: Geheime Konwtandosache. Geschichte der V-Wajfen, que entre las páginas 220 y 222 señala que el 9 de octubre de 1944 se dispararon medio centenar de misiles antiaéreos de la variante W-5 contra una masa estadounidense de 384 cuatrimotores B-24 Liberator. que contaban con la escolta de 295 cazas P-51 Mustang, resaltando que “se obtuvo una victoria decisiva contra los bombarderos enemigos.”

Si el Wasserfall y otros muchos ingenios secretos alemanes hubieran podido utilizarse en gran escala, es decir, que los nazis hubiesen contado con algo más de tiempo para sus experiencias —quizá tan solo un año más—, la suerte del Tercer Reich hubiera sido bien distinta de la que relatan los libros de Historia

El disparo de este misil antiaéreo era dirigido por un operador situado ante un simulador de vuelo, pues se sentaba en una plataforma móvil que era capaz de imitar las evoluciones del ingenio en el aire. Aquello era una especie de joystick para dirigir el misil, idéntico al usado hoy en día en los ordenadores. Obviamente, resultó que los mejores operadores fueron los pilotos de la Luftwafíe

 

Sin embargo, dado que el ojo únicamente reconoce lo que en realidad está acostumbrado a ver, los aviadores de la US Air Army Force no cayeron en la cuenta de lo que realmente sucedía, tal como comprobaron sus enemigos al escuchar las conversaciones que aquéllos mantenían de avión a avión. Sucedió que los misiles que fallaron no fueron apenas visibles a cuenta de su extraordinaria velocidad. Solo se observaron en si “misteriosas trayectorias de humo rojo”, y de ese modo no pudieron describir la nueva y fabulosa arma antiaérea. Dos Liberador estallaron en el aire con una potencia jamás vista por un impacto antiaéreo, y ningún tripulante de los bombarderos ni de los cazas pensó siquiera en misiles cuando el desarrollo de estos se encontraba en pañales en EE.UU. Eran los trabajos que para la American Rocket Society llevaban a cabo, sin ningún resultado óptimo aún. Alfred Africano y sus colaboradores. La investigación posterior de la USAAF determinó que los B-24 habían explosionado por algún fallo en su propia carga de bombas.

Casi dos meses después de producirse ese doble “accidente” y de repetirse otros por el estilo —a pesar del todavía elevadísimo Índice de errores en el lanza­miento de los Wasserfall—, el 5 de diciembre y antes de que la censura aliada echara tierra para siempre sobre el asunto de los misiles superficie-aire .

El prestigioso rotativo The New York Times tuvo el “atrevimiento” de sacar en su página sexta una nota de prensa que era de lo más reveladora y que se tituló asi: “Cohetes en defensa del Reich. Tripulaciones de bombarderos americanos ven “montones” de ellos, también aviones a reacción nazis”.

En esa misma nota se mencionaban “las pequeñas V-2” antiaéreas que los alemanes habían lanzado para hacer frente a una formación de bombarderos pesados de la USAAF que atacaba Maguncia. Uno de los pilotos, el teniente Robert Dams, comentaba al respecto: “Nos encontramos con muchos más cohetes que los que encontramos habitualmente”.

El Wasserfall W-5, el que no fallaba en su trayectoria durante aquella etapa de experimentación bélica, era capaz de hacer una tenaz persecución del avión enemigo en la noche más cerrada. Las instantáneas de la época que han llegado a conocimiento público de este revolucionario misil, aunque en muchas es confundido con los foofighters, nos muestran la evidencia de que su motor creaba una llamativa “bola” de luz y pegada a esta, una cola luminosa.

Es un hecho constatado que el Alto Mando aliado conjunto de la USAAF y Royal Air Forcé nunca admitió de forma oficial el derribo de uno solo de sus aviones de reconocimiento, caza o bombardeo por acción directa de los foofighters u los Wasserfall. Analizando esa postura, es lógico llegar a la conclusión de que quisieron evitar el terror entre los miembros de las tripulaciones de los cuatrimoto­res que arrojaban bombas sobre Alemania. Además de que aquellos ingenios secretos aún se encontraban en fase de experimentación y notable mejora, se calculó que la industria de guerra de Hitler no sería capaz de producirlos en grandes cantidades ante la muy negativa marcha de los frentes bélicos abiertos y la cada vez más preocupante falta de materiales estratégicos. Por eso en Londres se optó por dar carpetazo al asunto y aguantar las pérdidas aéreas debidas a las nuevas armas antiaéreas. Así las cosas, por el dia los aviadores aliados tenían que afrontar esporádicos ataques de misiles superficie-aire y por la noche de foofighters.

Cuenta Hogg en su libro Germán Secret Weapont of the Second World War que la asombrosa forma de dirigir el Wasserfall W-5 ó W-10 resultaba del todo inconcebible para los enemigos del Tercer Reich. Adelantándose décadas en su tecnología, el disparo de este misil antiaéreo era dirigido por un operador situado ante un simulador de vuelo, pues se sentaba en una plataforma móvil que era capaz de imitar las evoluciones del ingenio en el aire. Aquello era una especie de joystick para dirigir el misil, idéntico al usado hoy en día en los ordenadores. Obviamente, resultó que los mejores operadores fueron los pilotos de la Luftwafíe.

A la vez que el Wasserfall, en su variante más sofisticada, la W-10. recibía la información básica de un radar ubicado en el suelo, a fin de que no abandonara su objetivo, disponía de otro radar independiente en el propio misil, que era el que le permitía fijar bien su trayectoria. Con todo, lo más asombroso para la época era su cabeza buscadora infrarroja. Llegada la fase final del ataque sobre el avión seleccionado, aquélla se encargaba del control automático para lograr un impacto pleno en el fuselaje.

 

El sistema guia consistia en un operador de tierra que guiaba el misil por medio de señales de radio que actuaban sobre cuatro timones de grafito colocados en la salida del motor cohete

 

Los sistemas infrarrojos del misil superficie-aire Wasserfall acabaron siendo un misterio técnico totalmente indescifrable para los Aliados, lo mismo como transmisión de sonido que en sus variantes de visión nocturna. Tras la guerra, los técnicos alemanes los reprodujeron en EE.UU., evitando que los soviéticos llegaran a esos adelantos. Con posterioridad, se trató de cubrir su origen. Tanto fue así como que la maniobra llegó a finales del siglo XX de la forma más burda, con la intoxicación que propiciaron los autores de Day After Roswell, Philip J. Corso — teniente coronel del US Army— y William J. Birner. quienes se atrevieron a afirmar que los sistemas infrarrojos, entre otros muchos avances de la tecnología alemana en la época final del nazismo, se debían al material hallado en la supuesta nave extraterrestre que se estrelló el 3 de julio de 1947 en el desierto de Nuevo México. Toda una manipulación, una más, orquestada desde el Pentágono para encandilar a los soñadores de las civilizaciones espaciales, dispuesta para negar que el armamento del Tercer Reich había alcanzado cotas inimaginables y que si la guerra llega a durar solo seis meses más…

Volviendo a esta, los guarismos manejados, cara a la producción del Wasserfall. no tenían en cuenta el desastroso desarrollo de las operaciones terrestres y la falta material de tiempo que ello conllevaba. Aún así. se calculó una producción de 900 ejemplares para finales de 1945. y después sería precisa una fabricación de 5.000 al mes para garantizar al fin la liberación del espacio aéreo alemán. Tal como leemos en el libro Enigmas y misterios de la Segunda Guerra Mundial, que firma un especialista como Jesús Hernández:

El objetivo del Wasserfall era derribar varios bombardeos a la vez gracias a su gran onda expansiva. El plan era poner en servicio tres baterías de doscientos cohetes protegiendo cada una de las grandes ciudades.

Siguiendo ahora lo que analiza Félix Llaugé en su libro sobre un misil que pudo haber sido un arma peligrosísima:

Si el Wasserfall y otros muchos ingenios secretos alemanes hubieran podido utilizarse en gran escala, es decir, que los nazis hubiesen contado con algo más de tiempo para sus experiencias -quizá tan solo un año más – , la suerte del Tercer Reích hubiera sido bien distinta de la que relatan los libros de Historia.

Pero, una vez más, la Alemania de la cruz gamada había llegado demasiado tarde con esta arma secreta antiaérea de demoledores efectos y con dispositivo de dirección de tipo mixto. Finalmente cabe consignar el dato revelador —ofrecido por ciertos informes extraoficiales- . en el sentido de que el Warssefall W-5 si entró en combate real al ser lanzados un día de abril de 1945 medio centenar de ejemplares contra una nutrida flota aérea aliada de bombarderos y con resultados realmente buenos.

 

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CARACTERISTICAS W-1 W-5 W-10
DIMENSIONES
Longitud (m) 7.45 7.765 6.128
Envergadura (m) 2.88 1.944 1.584
Diametro (m) 0.864 0.864 0.72
PESO
En lanzamiento (kg) 3.500 3.810 3.500
PRESTACIONES
Velocidad maxima (km/h) 2.772 2.736 2.855
Techo de servicio (m) 7.000 18.300
Empuje (kg) 800
Alcance (km) 26.400

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